miércoles, 10 de febrero de 2016

ElRelevo

De ecos del pasado se vive. De mitos y leyendas también. Sobre todo, de situaciones improbables y dudosas que engrandecen la cotidianidad. Mientras perfilaba la metáfora de mitad de semana, montado en mi bicicleta, ha ocurrido algo inusual. A la ida he adelantado a dos articulados con el número  70, a la vuelta, con toda la literatura de esta metáfora diseñada, a uno. Al final del primer recorrido me sentía tan satisfecho como cuando Eros conquistó el Monte del Viento, historia ésta que seguro agradará a mi querido judío nihilista. El mito, en definitiva podría pasar por un comentario: “Eres más veloz que el 70”.

Sin embargo lo anterior es anécdota. De hecho esta metáfora es tan poderosa que explica la dicotomía que supone la ficción. De entre todos los personajes que transitan por estos textos, los únicos reales son los verdaderos protagonistas, los jóvenes para los que nos empleamos. El resto, hasta ahora, pura ficción, salvo uno. Este es el caso de la añorada Isabel que al estar en plena crianza, no tiene asignado su correspondiente personaje, y mira que ella es gran intérprete. Así los personajes aquí descritos según cambien su profesión, volverán a ponerse su verdadero traje en el mundo real. En esta ocasión, Clint se vuelve Carlos y el Padre perfecto un poco más José. Aunque todavía queda una última metáfora, la de su relevo.

Volviendo al ciclismo – siempre -, hay una modalidad vistosa y aburrida llamada contrareloj por equipos. En esta prueba, uno tira del grupo y es relevado por otro, al que a su vez le sustituye un tercero, el mítico zutanito, que suele referirse. Y así tantos como nueve, normalmente. Dependiendo del kilometraje los relevos son cortos o largos. A distancias reducidas, relevos explosivos y efímeros. Con las más extensas, el turno es más sostenido. Trasladando esto a la intervención con jóvenes, lo lógico es que los profesionales se tomen su trabajo como una carrera de fondo, solicitando el relevo cuando hayan recorrido demasiados kilómetros. Eso sí, hay que asegurarse que éste se haga con constancia e interés, sino mejor no darlo. En contra, los jóvenes que buscan empleo, necesitan de relevos explosivos e inmediatos. Por ejemplo en su experiencia laboral tienen que buscar muchas opciones hasta encontrar una que sea duradera. En ese momento, se producirá el relevo más prolongado, y maduro. Natalié, ecuatoriana afrancesada, busca eso. Hace no mucho tiempo atravesó un quicio laboral dudoso y ahora prueba en otro. Relevo corto e intenso, que no falte.

El otro relevo, el de los profesionales, en ocasiones es mágicamente casual porque, además, el mundo es demasiado pequeño y, más que menos, todos no conocemos. El padre perfecto sabía que en breve se acabaría su relevo. La sucia burocracia le había deparado una sorpresa y tendría que marcharse en breve. Por desgracia, en este sector profesional, aunque los relevos han de ser largos, en muchas ocasiones se queda en una fugaz explosión que, además, estalla en la cara de las personas para las que se trabaja. Para una persona con ciertos problemas, quizá no es lo más conveniente tener que coger confianza con otra persona, y a su vez con un tercero, al que se conoce normalmente como zutanito. A pesar de todo, el padre perfecto ha dejado una impronta que bien vale por cuatro años haciendo el canelo de muchos otros. A pesar del infortunio, el destino le deparaba una agradable sorpresa.

Al verdadero Clint le llegó el momento de tener que dejar paso a otros, y para su sorpresa nunca hubo un Harry igual, ni un polvoriento vaquero que pudiera ser el más duro del lejano oeste. A pesar de ponerse al otro lado de la cámara, y utilizar el plano corto de maravilla, iba descubriendo que también podía estar delante, derrochando madurez y sabiduría. Por suerte ese es el mundo real. El Clint que deambula entre metáforas igualmente se ha dejado la piel en cada una de sus actuaciones. A lomos de sus motos coloreadas ha mostrado a quien quisiera escucharle sus conocimientos en el trato con chavales, su entrega sin recompensa, su lado legal sin utilizar toga. Para mí siempre es un referente, sobre todo por su humildad y su inmensa necesidad de aprendizaje. A este Clint le ha llegado la hora, tras un relevo largo, sostenido, y maravilloso. Por suerte el padre perfecto ha sido el elegido para sustituirle. Para llevar la contraria al celuloide, en este caso, el predecesor seguro que igualará los logros del que ya será Carlos.

Por su parte el padre Perfecto tiene el don de repartir amor. Su principal virtud, como midas con el oro, es la de impregnar de alegría los lugares más sombríos. Cuando yo le conocí, dio luz a una habitación sin ventanas, e hizo que mi querido judío nihilista tornara hacia el optimismo. Después he comprobado in situ sus fortalezas. Sus bailes trasnochados en la cueva, su capacidad de escucha infinita, su cercanía y su perfecto control de las habilidades de relación. Siempre tiene la palabra adecuada que decir. No es de extrañar que en su momento alguien ya ausente le otorgara propiedades paternales excepcionales.


Con estos relevos, me queda una duda. ¿Será José a partir de ahora Clint, o Carlos mantendrá su personaje, porque solamente se va un poco?. En cualquier caso será muy fácil maquillar a estos actores a los que tanto quiero.  Suerte a ambos en vuestro próximo relevo. Bueno será, esperemos que también extenso.

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